martes, 16 de diciembre de 2008

EL PADRE FAUSTINO GONZALEZ
EN CABORCA, SONORA.
La consumación de la independencia de nuestro país, no significó el fin de las actividades a favor de la Monarquía Española, pues aun existían en México, numerosos partidarios del antiguo régimen. En el año de 1827 se descubrió una conspiración encabezada por un grupo de generales y religiosos, que buscaba derrocar al gobierno republicano y restablecer el dominio español. Los principales cabecillas fueron apresados y ejecutados, pero esto apenas representó el inicio de una campaña anti-hispánica que culminó en diciembre de 1827 con un decreto general de expulsión para los españoles radicados en el país. Las consecuencias de este decreto fueron muy graves para la economía, la educación y la sociedad de México, puesto que en una nación tan joven, buena parte de los capitales y los puestos clave estaban en manos de los peninsulares, además de provocar la desintegración de muchas familias.Pero tal vez la consecuencia más dolorosa de ese decreto, fue el hecho de que todos los misioneros franciscanos que en ese momento estaban a cargo de los pueblos de misión de esta Pimería y casi todos nacidos en España, fueron expulsados de sus sedes misionales, con el consiguiente deterioro de la vida religiosa y del control de conducta que los padres misioneros ejercían sobre los indios y las gentes de razón de sus comunidades.Al terminar el año de 1827, había 18 misioneros en Sonora de los cuales solo uno, José María Pérez Llera, había nacido en México y por ello, quedó como padre Presidente de las misiones de la Pimería Alta. Además de Pérez Llera permanecieron en Sonora Dos misioneros Españoles: Uno fue Rafael Díaz quien tenía amigos en Arizpe y se le permitió volver poco tiempo después a las misiones norteñas. El otro fue Fray Faustino González quien estaba en Altar y en su viaje fue retenido por los vecinos de la Ciéneguilla donde estuvo dos años y después se le permitió establecerse en Caborca. (1)En el libro “Viaje por Sonora” –Alphonse Louis Pinart- Editado y Anotado en 1997 por el Arqueólogo y escritor Julio Cesar Montané Martí, propiamente en las páginas 76 y 77 encontramos escrito lo siguiente: “Al respecto los pápagos tienen una curiosa leyenda. Dicen que los indios de la misión del Bisanig eran expertos en la elaboración de mezcal, sacado del maguey, y estaban constantemente ebrios. Un día el buen padre Faustino González, visitando el pueblo encontró unos indios en una borrachería completa. Entonces montó en cólera y los amenazó con la cólera divina diciéndoles que si seguían así en el mal camino, el Señor les quitaría el agua de sus cultivos y que el maguey que crecía en sus tierras, ya no podría darles licor. Según dicen, se burlaron de la predicción del padre, pero poco después sin embargo, se cumplió como lo dice la tradición y hoy día, el Bisanig, no es visitado mas que por algunos errantes”Actualmente, mi compañera y coeditora, Carmelita Guzmán y un servidor, estamos escribiendo el libro “Historia de la Fe en Caborca” y ya estamos en un avance del 70%. En nuestro trabajo de búsqueda y recolección de documentos probatorios y bibliografía correlativa, tuvimos la fortuna de encontrar nueve cartas originales de este sacerdote, las cuales por ser un tesoro bibliográfico de carácter eclesiástico, las donamos al archivo parroquial de nuestra Señora de la Candelaria, claro que antes las fotocopiamos, transcribimos y digitalizamos para fines de nuestro trabajo de difusión impresa y para darlas a conocer en nuestros libros.Por razones de espacio y las características de este encuentro de Cronistas en Magdalena, esta ocasión presentamos a ustedes la carta más extensa de las nueve que componen esta colección.Señor alcalde de policía de Caborca.A luego que regrese a esta misión después de haber cumplido el decreto de expulsión, que me comprendía por ser oriundo de España, procure trabajar en remediar las ruinas espirituales originadas de la falta de Ministro y mala inteligencia de la libertad, e igualdad que el actual gobierno para beneficio de sus republicanos ha procurado, y procura; dejando siempre en salvo como es preciso, por asentar la base de su constitución en la religión católica, Apostólica Romana, la necesaria obligación de que los ministros de alma de los Pueblos llenen su ministerio, procurando con el posible celo dar el parto espiritual, doctrina sana, y arrancando las ponzoñosas yerbas que la tierra de nuestra corrompida naturaleza arroja, y con mas fuerza en un campo como este, que aun encierra las raíces de la semilla gentilica, por estar reciente el cultivo cristiano, y el hombre enemigo en todo incauto descuido arroja nueva cizaña casi inconocible por que con su infernal astucia la hace crecer, y que apenas sin un particular celo, estudio y cuidado, se distinga de la sana semilla.La larga experiencia que tengo de este terreno, y la de conocer su fertilidad, si con celo, y protección de los que el estado aprueba para conservar el orden civil; se trabaja para su feliz producto, me hizo poner prontamente la mano para remediar los tamaños males que tan ala vista de todos eran patentes, la vagación de los Indios especialmente de los Neófitos, la corrupción de vicios de lujuria, juegos, públicos y borracheras, no menos deplorable en los de razón, que en los Indios, la necesidad de doctrina cristiana, así en unos, como en otros, y como tristes efectos de tales causas el abandono del cumplimiento anual de la confesión, y comunión, y aun poco reparo en santificar las fiestas cumpliendo con el precepto de oír misa. Comencé en la Iglesia con suavidad y prudencia por lograr entrarles la luz, de que como cristianos deben llenar las obligaciones cristianas, y no menos la Ley de Jesucristo, que las que el estado tiene establecidas, prohíben los escándalos; y toda Ley humana y divina autoriza a los ministros a reclamar contra ellos, y de implorar el poder civil para extirparlos. Hice ver la obligación de cumplir con los preceptos de comunión y confesión, y la de asistir a la doctrina cristiana. Pero a pesar de conocer la docilidad de los Indios, y respeto a su padre Ministro, advertí que eran despreciadas, y perdidas mis exhortaciones. Puse para el cumplimiento de la confesión largo plazo, y fueron así de Indios como de razón pocos los que le cumplieron, oficie a vuestra indulgencia para remedio de públicos juegos, y amancebamientos, y a pesar de las buenas contestaciones todo con mayor publicidad, y burla mas de Dios que de este su indigno Ministro, ha continuado y sigue.Las justicias de Indios hubieran puesto en orden el pueblo, a lo menos respecto de los Indios; pero se hallan despreciados por la malicia, o inconsideración de algunos vecinos que les han infundido que son vecinos, que son papeles rotos de los padres por tenerlos sujetos, y otras mil cosas, que con tanto daño de sus almas y aun de sus cuerpos han resultado. Me mando el Prelado poner las tierras en orden, por haber puesto el Gobierno a nuestro cuidado las temporalidades: Se hizo saber y cada vecino según antojo toma tierra, y por dos veces, casualmente los de razón me dijeron que vuestra indulgencia, les ofrecía tierra, y así de este cuidado me he desentendido; pero siendo el que la conciencia me remueva de el tiempo que pierdo no solo sin fruto ajeno, sino con daño espiritual de todos pues no habiendo Ministros el Prelado dirá porque, y el Gobierno dispondrá en mejor orden esto; pues ignora que por desprecio del Ministro, son mas públicos los vicios, y mas culpables a los ojos Divinos las transgresiones de los preceptos de la Iglesia, y da dolor que unos pobres Indios que amo y me aman se estén burlando de Dios de sus justicias y del Padre, haciendo gala de vivir mal, de no asistir ala Iglesia, y todo por decir que con tres pesos que dieron al ciudadano Suastegui son vecinos son libres entendiendo para vivir mal y por no hacer ver al Presidente mal Gobernador la sincera verdad de lo que respondió el Gobierno, esta el gobernador despreciado por lo que hablan los que se miran vecinos, y por este mal ejemplolos demás, la Iglesia sin sacristán, y los Indios sin doctrina, ni misa, ni señal de vida cristiana, con demora de mas de un mes vino del Ilustre Ayuntamiento por mano de vuestra indulgencia al gobernador Indio el oficio que declara no están los pretensos escritos de la jurisdicción del Gobierno intento que ponga en orden las cosas, que vengan a la doctrina, y no vuelva el Gobernador a ser despreciado, sin que le hagan caso, por que dicen que ala ida del ciudadano Cañedo a los Álamos volvió el ciudadano Suastegui a escribir y que por este nuevo escrito le darán un peso cada uno.Señor Alcalde; que sean vecinos, o no lo sean, nada me hace. Están necesitados de doctrina, y lo están mucho de los hijos de razón, y debo por disposición no solo del Concilio mexicano, cuya observancia no deroga el sistema, sino por (mandato) divino obligado a enseñar la doctrina y obligado a que cumplan los preceptos de confesión así vecinos como Indios, y obligado a pedir justicia contra los públicos juegos y escándalos. Si conoce que no la tengo satisfecho y servido quedo con que al (fin) de esta de su parecer para mi descargo. El Gobernador Indio, y si el no; yo pido junta de Indios, los que por privilegio, o disposición del Gobierno estén sujetos a vuestra indulgencia. Conviene a la paz y bien de todos que los manifieste por su nombre, y sea de su cargo si como dije pido justicia, el que asistan ala doctrina, y si quedan al cargo del Gobierno exhórtelos a que se miren y respeten, y a los vecinos revoltosos que por malos consejos los malean, prevéngalos, que sean amigos del buen orden, y paz.No hubiera podido mi conciencia seguir tanto tiempo obrando contra el Precepto de Cristo nuestro bien que dice no se echen las Margaritas a los puercos, es decir que su divina palabra y sacramentos no se pisen, ni a las claras se burlen que si se resisten estos dones, sacudan sus ministros hasta el polvo de los zapatos, y vayan donde sepan apreciar los Divinos Dones. Aunque amo a este pueblo, y sus moradores, y amo la República; pero como no le miro amor de cuna, con el sosiego de espíritu que ahora estoy, con el saldría. Aunque fuese aparejado en un macho, y lleno de prisiones, y así ni miedo, ni gloria humana me hace tomar la pluma, sino que viendo que el RP: Presidente que me ha dado largas por la esperanza de arreglar esto, viendo pues que esta dilación aumenta los males, pongo a su vista estas letras para si veo remedio; seguir la Cruz del ministerio, y de no ir a donde me aproveche yo, y de no hacer bien a otros, a la menos no hacerles daño.Dios guarde a Vuestra IndulgenciaMisión del Caborca Noviembre 18 de 1830 Fray Faustino González---------------------Un Buen análisis y meditación sobre las palabras de este Sacerdote, nos permitirá por contraluz o comparación con la realidad actual, una conclusión reflexiva que de alguna forma nos ayude a mejorar el estado de cosas en esta sociedad que parece estarse perdiendo en la degradación.
Encuentro Regional de Cronistas en Magdalena de Kino, Sonora.23 de Mayo del 2008.José Jesús Valenzuela Luna. Cronista de la Ciudad Heroica Caborca, Sonora.